sábado, 21 de septiembre de 2013

Lectura 6

Ensayo de “Unveiling Prochlorococcus, Sallie W. Chisholm,
Features, 2011, Vol. 7, No. 6.”

Georgina Corona Rodríguez

Casi toda la vida en la Tierra proviene de la fotosíntesis, la mitad de la fotosíntesis global se realiza por fitoplancton microscópico en océanos y Procholococcus es el miembro más pequeño y abundante de esa comunidad.
Prochlorococcus  es una pequeña planta unicelular que vive en la superficie del océano. Fue descubierta hace 25 años. Contiene divinil clorofila y clorofila b, su estructura se parecía a los cloroplastos, que se sabe están evolutivamente derivados de células microbianas a través de una antigua unión simbiótica. Se pensó que ese microorganismo era un fósil viviente del cloroplasto pero en realidad  no comparten un antepasado común reciente.
Se secuenció el genoma de Prochlorococcus conformado por alrededor de 1700 genes, se cultivaron cepas y resultó que 1200 de sus genes son compartidos en todas, pero el resto varía lo que las hace diversas, permitiendo agruparlas en dos grupos, de alta o de baja adaptación iluminativa, estos grupos a su vez se dividen en otros, dependiendo de su preferencia de temperatura, ya sean de aguas frías, que dominan en latitudes altas, o de aguas cálidas tropicales y subtropicales, las cepas de las células aisladas también se pueden clasificar según los nutrientes que aprovechan. Al parecer tomaron diversos caminos evolutivos, las funciones de sus genes adicionales podrían tener claves importantes para comprender la abundancia de Prochlorococcus en los océanos, y nos revelarían las fuerzas selectivas que han dado forma a antiguos y recientes océanos.
Existe una gran diversidad de estos microorganismos y así prosperan, para muchos es la respuesta al calentamiento global, se quiere fertilizar el océano para disparar floraciones de fitoplancton, si se lleva a cabo en grandes escalas alteraría drásticamente la cadena alimentaria marina. Pero como es común, el hombre cree que entiende el mundo, que sabe qué variables modificar y así controlar; aún con sus ideas y su conocimiento, el hombre no logra igualar a Prochlorococcus que por su tamaño, su capacidad fotosintética y alcance global es única, especial; inigualable por la tecnología humana.

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