martes, 10 de septiembre de 2013


Reinhard E. Matadamas Bárcena

Hielo esperanzador


La vida comenzó por medio de bacterias que realizaban su metabolismo basándose el azufre y el en sustancias inorgánicas, en un ambiente anóxico, con altas o muy bajas temperaturas y presión. Estas condiciones serian mortales para cualquiera pero no para las bacterias, sino por el contrario se adaptaron perfectamente a estas condiciones. Su importancia radica en su habilidad para adaptarse a situaciones extremas y aunque se desarrollan a velocidades lentas (a veces décadas en duplicarse) cumplen con sobrevivir.
El por qué y cómo  surgió la vida en nuestro planeta sigue siendo un misterio. Existen hipótesis que intentan dar con una respuesta. Sin embargo no se puede estar seguro que haya sucedido exactamente como se propone puesto que no existen las pruebas suficientes para demostrarlo. Por esta y otras causas, en los últimos años, gran parte de la ciencia se ha enfocado a descubrir si es factible la vida en otros planetas. Muchos proyectos se han realizado, por ejemplo el robot “Curiosity”, enviado en 2011 y programado para hacer muestreo de la superficie del planeta Marte. De esta manera sabiendo cómo se da la vida en otros cuerpos celestes tendremos una mejor idea de la manera en que se formó la vida en nuestro planeta.
Sabemos que para que la vida pueda ser posible se necesitan 4 principales componentes: el agua es fundamental sin ella simplemente no puede haber vida, energía que es necesaria para todas las reacciones que se llevan a cabo, lugar rico en sustratos con componentes  biológicos esenciales y un organismo que sea capaz de transformar todos los componentes anteriores. Por supuesto deben estar presentes mucho otros factores para que haya vida.
Sobre este tema se han hecho increíbles avances, se ha descubierto que Europa, una de las lunas del planeta Júpiter, es probablemente el mejor hábitat, hasta ahora conocido, para albergar vida debido a sus condiciones biogeoquímicas. Tiene un gran volumen de agua líquida, de 3 a 5 veces el volumen de la Tierra, protegida debajo de una gruesa capa de hielo (5-15 km). En el fondo de los gélidos océanos,  hay un suelo rico en sustancias biológicas esenciales y además, existen pruebas de actividad metabólica. Las condiciones de Europa pueden ser comparadas con la Tierra del érase una vez, y aunque todavía es muy pronto para poder afirmar que la vida es posible en esta lejana luna, existen indicios que apuntan hacia esa dirección.
Pero para que la vida se forme se necesita la conjunción de muchos procesos, principalmente químicos; un proceso no puede estar aislado, de ser así sería inútil. Este es un gran comienzo, una enorme esperanza para todos los científicos que están asiduamente trabajando para cumplir su cometido y a mi parecer seria acertado pensar que es posible la vida en otros lugares de nuestro sistema solar.

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