Reinhard E. Matadamas
Bárcena
Hielo esperanzador
La vida comenzó por medio
de bacterias que realizaban su metabolismo basándose el azufre y el en
sustancias inorgánicas, en un ambiente anóxico, con altas o muy bajas temperaturas
y presión. Estas condiciones serian mortales para cualquiera pero no para las
bacterias, sino por el contrario se adaptaron perfectamente a estas
condiciones. Su importancia radica en su habilidad para adaptarse a situaciones
extremas y aunque se desarrollan a velocidades lentas (a veces décadas en
duplicarse) cumplen con sobrevivir.
El por qué y cómo surgió la vida en nuestro planeta sigue
siendo un misterio. Existen hipótesis que intentan dar con una respuesta. Sin
embargo no se puede estar seguro que haya sucedido exactamente como se propone
puesto que no existen las pruebas suficientes para demostrarlo. Por esta y
otras causas, en los últimos años, gran parte de la ciencia se ha enfocado a
descubrir si es factible la vida en otros planetas. Muchos proyectos se han realizado,
por ejemplo el robot “Curiosity”, enviado en
2011 y programado para hacer muestreo de la superficie del planeta Marte. De
esta manera sabiendo cómo se da la vida en otros cuerpos celestes tendremos una
mejor idea de la manera en que se formó la vida en nuestro planeta.
Sabemos que para que la
vida pueda ser posible se necesitan 4 principales componentes: el agua es
fundamental sin ella simplemente no puede haber vida, energía que es necesaria
para todas las reacciones que se llevan a cabo, lugar rico en sustratos con
componentes biológicos esenciales
y un organismo que sea capaz de transformar todos los componentes anteriores.
Por supuesto deben estar presentes mucho otros factores para que haya vida.
Sobre este tema se han
hecho increíbles avances, se ha descubierto que Europa, una de las lunas del
planeta Júpiter, es probablemente el mejor hábitat, hasta ahora conocido, para
albergar vida debido a sus condiciones biogeoquímicas. Tiene un gran volumen de
agua líquida, de 3 a 5 veces el volumen de la Tierra, protegida debajo de una
gruesa capa de hielo (5-15 km). En el fondo de los gélidos océanos, hay un suelo rico en sustancias
biológicas esenciales y además, existen pruebas de actividad metabólica. Las
condiciones de Europa pueden ser comparadas con la Tierra del érase una vez, y
aunque todavía es muy pronto para poder afirmar que la vida es posible en esta
lejana luna, existen indicios que apuntan hacia esa dirección.
Pero para que la vida se
forme se necesita la conjunción de muchos procesos, principalmente químicos; un
proceso no puede estar aislado, de ser así sería inútil. Este es un gran
comienzo, una enorme esperanza para todos los científicos que están asiduamente
trabajando para cumplir su cometido y a mi parecer seria acertado pensar que es
posible la vida en otros lugares de nuestro sistema solar.
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