martes, 10 de septiembre de 2013


Reinhard E. Matadamas Bárcena
Biología de Procariontes           
Profa. Valeria Souza Saldívar

                                                Reseña Pastel de lodo                                   


Los datos fósiles de cómo era la vida en los comienzos de la tierra se pueden encontrar en los lugares menos esperados, tal es el caso del tapete microbiano encontrado en la reserva de Cuatro Ciénegas, Coahuila (CCC). Este tapete está formado por estromatolitos, bacterias que proliferan en lugares con presencia de carbonato de calcio, agua, luz, sol y azufre.
Según la teoría de Oparin, la manera en que la vida en nuestro planeta empezó a conformarse tenía unas condiciones muy distintas a las que hoy conocemos, era una atmosfera rica en dióxido de carbono (CO2), monóxido de carbono (CO), metano (CH4) y agua (H2O). A partir de estos componentes se formó una sopa primitiva rica en aminoácidos, lípidos, azucares y algunos ácidos nucleicos que se cocinaron hasta dar origen a moléculas orgánicas de RNA.
Este organismo tenía que adaptarse a las condiciones poco favorables en las que vivía y en poco tiempo fue dando origen a muchas especies distintas. Aquí surgieron las archeas y las bacterias,  estas se alimentaban de cosas diversas, entre otras causas porque no podían producir su propio alimento y para evitar competir por él; así aseguraban su supervivencia.
El origen de las cianobacterias es un proceso evolutivo sorprendente, requirió una serie exacta de pasos para que se pudieran formar. Empezó con las bacterias aerobias que se encontraban cerca del fondo del mar (rico en O2), sin embargo este oxigeno tenía un alto poder reductor capaz de dañar e incluso alterar las sencillas estructuras de DNA de las bacterias. Afortunadamente había algunas bacterias que tenían la enzima adecuada para reparar el DNA dañado, esto dio origen a la variabilidad genética y la convirtió en una bacteria con ciclos circadianos. Estos ciclos (distinguir el día de la noche), hacían que la bacteria ascendiera para alimentarse de CO2 y descender en las noches hacia el oxígeno, esto las volvió bacterias facultativas. Por si esto no fuera sorprendente,  las bacterias que ascendían, desarrollaron pigmentos que las protegían de las radiaciones solares, principalmente de los rayos UV, dando pie a una molécula capaz de captar, en ondas verdes y azul de la luz, fotones de alta energía y así obtener CO2 para combinarlo con H en un ciclo que se le denomina Ciclo de Calvin, esta molécula es la clorofila.
Cada capa o color del tapete microbiano es un tipo de bacteria, las primeras son aerobias que utilizan oxígeno para metabolizar, los deshecho de éstos son utilizados por la siguiente capa de bacterias y así sucesivamente. La función del tapete microbiano era proporcionar un lugar adecuado para garantizar la vida de las bacterias que se estaban formando.

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